A Marisa, esposa, socia y motor incansable; Santiago, Lucía y Valentín, lo mejor que hice en mi vida; Haydee, apoyo incondicional desde que tengo memoria; Miguel Angel, lamento no haberlo disfrutado más tiempo; Patricia e Ivo, corazón; Marta, Icen, Clarisa y Frank, siempre para adelante; los Ales, el dúo dinámico con memoria selectiva y un tonito más alto; Joana, Joan, Francisca y Pedro, sin su apoyo y cariño hubiera sido imposible; familia Galmes; Diego, el experto en barras onduladas; Pep, Jaime y Amador, los mejores picapedrers; Mariano, el mejor yesero; Leo y Omar, mis grandes amigos; Fer, un fenómeno; Marcelo, excelente cocinero; Ivana y José, la Suiza afectuosa; Estefi y Sebastián; Cati, de Petra; Toni, el mejor director de Porto Cristo; Armando, difícil sacarle un sí, y Ana; Casiana y Daniel; y Ernesto, porque lo extraño...

Norberto Vinci